miércoles, 8 de agosto de 2012

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-¡Espera, no puedo alcanzarte!
-Tranquila, tú cógeme de la mano y caminaremos siempre unidos.

Todo sonaba muy perfecto, demasiado. Y como toda posibilidad de hacerme feliz no se cumplió. Pero, ¿Qué tiene que decir una niña de catorce años? Pues sinceramente mucho. Catorce años es suficiente para escribir unas pocas líneas. La vida de la morena en sí no era una mala vida, claro que no. Tenía casa, familia, amigos, algún que otro capricho, ¿Qué más podía pedir? Muchas cosas, puede que algunas fueran más importantes que otras, pero el conjunto en sí haría la vida perfecta. O eso creía la chica. Se equivocaba, como siempre. Adelgazar, quererse a sí misma, esconderse del mundo. Le parecía una buena opción, realmente pensó que funcionaría, que le iría bien. Catorce años le llevó darse cuenta que no podía seguir a sí. Lo que estaba haciendo estaba acabando con ella. A ella no le gustaba que la vieran débil, no le gustaba que la vieran llorar. Lloraba en silencio, gritaba cuando nadie podía escucharla, hasta que ya no tuvo ninguna lágrima más que soltar, ninguna palabra ni sonido que saliera por su garganta. Abrió los ojos. Quiso cambiar y cambió. Dejó de esconderse detrás de ese muro que cada vez se cerraba más. Pudo respirar, ver la luz del sol. Comenzó a vivir. 

4 comentarios:

  1. Me pasas algún link para que pueda seguirte?

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  2. Muuuy lindo blog,me seguis? :)soy nueva !!

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  3. me gusto mucho ei, me sentí muy identificada en algunas partes y bueno nada, te sigo.
    y si queres seguime http://tryingtohappiness.blogspot.com.ar/

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